Esto ocurre cada noche en un sin fin de bares y antros en todo el mundo. Elijamos al azar un punto en el mapa. Sureste mexicano, San Cristóbal de Las Casas.
Imaginen a una mujer. No importa mucho la edad, pero eso sí, tiene que ser o parecer recién llegada al querido pueblo. Está feliz bailando a su onda, o esperando a alguien, o simplemente salió a tomar algo y ver el espectáculo. Bueno, ahí tenemos a nuestra wera1.
Y de repente, no se sabe muy bien cómo ni de dónde, empiezan a acercarse, y a sobrevolar en círculos sobre ella, un puñado de hombres. Ahí están los zopilotes2.
¿Sí? ¿Ya saben a qué fenómeno me refiero? ¡Perfecto!
Estos zopilotes (o buitres) siguen dando vueltas, uno se acerca y todos esperan la reacción, luego otro, y otro y así sucesivamente.
Casi todas las veces están midiendo el grado de alcohol en sangre de su presa, como si pensaran que así aumenta el porcentaje de su éxito. Este un comportamiento que vemos muchísimo, y aún no sabemos sí la wera está o no interesada, pues a veces también entra gustosa en el juego de los zopilotes, ¡todo hay que decirlo!
Pero no todo es tan simple. Por eso vamos a definir algunos de los subtipos del espécimen catalogado como zopilote, varios de los cuales nos podemos encontrar en el queridísimo pueblo y, obvio, en muchos otros lugares del mundo.
En primer lugar, tenemos a los Mayan Lovers. Son aquellos de estética tribal, cabello largo y negro, y ojos oscuros que predican ser descendientes del mismísimo Moctezuma o Pakal, pero luego ni siquiera han sido capaces de aprender ni una palabra en lengua maya, ni porque sólo fuera para mantener el disfraz. ¿Gustos gastronómicos y rutinas alimentarias? Los tacos de la esquina y chela.
También tenemos a los Artezánganos. Estos son los que van descalzos, sintiendo la “tierrita heeermana…” con sus collarcitos y ropas de colores. Muchas veces su alimentación depende de lo que alguien más preparó y dejó hace tres días en la cocina de la casa o el hostal. ¿Y para beber? Cualquier cosa que ellos no hayan pagado. No son muy delicados con eso.
Su idea de conquista suele ir por la línea de la pureza de su alma, y de no fijarse en las cosas materiales, “debemos compartirnos en amor libre, no hay posesión y el dinero nos pudre, veo tu alma bella llena de flores que se une a la mía…” Pero eso si… nunca te fíes de las palabras de amor de un artezángano, ¡quizás sólo te quiere vender una pulsera!
………………………..
1 Real Academia de la Lengua Española: güero2, ra. Tb. huero. Voz indígena. 1. adj. Méx. Dicho de una persona: Que tiene los cabellos rubios. U. t. c. s.
2 Real Academia de la Lengua Española: Del náhuatl tzopílotl. 1. m. C. Rica, El Salv., Guat., Hond., Méx. y Nic. Ave rapaz diurna que se alimenta de carroña, de 60 cm de longitud y 145 cm de envergadura, de plumaje negro irisado, cabeza y cuello desprovistos de plumas, de color gris pizarra, cola corta y redondeada y patas grises, que vive desde el este y sur de los Estados Unidos hasta el centro de Chile y la Argentina.